HORA SANTA POR LAS VÍCTIMAS Y LA PAZ (SUBSIDIO COMPLETO PDF)
Subsidio litúrgico para el Jubileo Diocesano
de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa
19 de julio de 2025 – Santuario de los Mártires y todas las parroquias
Lema: “Peregrinos de esperanza por la paz”
AMBIENTACIÓN
• Colocar el Santísimo Sacramento expuesto en el altar.
• Ambientar con velas, flores blancas y nombres o fotos de víctimas (opcional).
• Silencio reverente al iniciar.
CANTO DE ENTRADA
Sugerencia: “Venid adoremos” / “Tan cerca de mí” / “Jesús está pasando por aquí”
REFLEXIÓN
Hermanas y Hermanos:
En comunión con toda la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, nos reunimos hoy para celebrar el Jubileo Diocesano de las Víctimas y la Paz. Este tiempo santo es un llamado de Dios a renovar nuestra esperanza, a no resignarnos ante el sufrimiento de tantos hogares golpeados por la violencia.
Nuestro Estado de Guerrero clama desde hace años. La sangre inocente ha sido derramada. El miedo ha intentado callar nuestras voces. Pero nosotros creemos que Cristo Resucitado camina con su pueblo, y desde el altar de la Eucaristía nos anima a seguir construyendo caminos de paz.
Como dijo el Papa Francisco: “La paz es artesanal; se construye día a día con la compasión, la justicia y la valentía”.
Y en palabras recientes del Papa León XIV: “El mal no prevalecerá; estamos en manos de Dios. Así que, sin miedo, unidos de la mano con Dios y entre nosotros, sigamos adelante.”
Que esta Hora Santa sea una peregrinación del corazón. Que adoremos a Jesús con el dolor de las víctimas y con la esperanza de los que sueñan un nuevo Guerrero.
Silencio
Lectura del Nuevo Testamento
2 Corintios 1, 3-5
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de la misericordia y Dios de todo consuelo, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. Porque así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, así también por Cristo abunda nuestro consuelo.” Palabra de Dios
Salmo responsorial
Salmo 85 (84), 9-11.13-14
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
Escucharé lo que dice el Señor:
Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos,
y a los que se convierten de corazón.
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan.
La fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante Él,
y sus pasos señalarán el camino.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
Evangelio
Mateo 5, 1-12a – Las Bienaventuranzas
Viendo la muchedumbre, Jesús subió al monte; se sentó, y se le acercaron sus discípulos. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
“Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los humildes, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos ustedes cuando los insulten, los persigan y digan toda clase de calumnias contra ustedes por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo.”
Palabra del Señor.
R. Gloria a ti Señor Jesús
Reflexión Bíblica:
“Consuelo, justicia y esperanza” Hermanas y hermanos:
Las lecturas que hemos escuchado esta tarde nos revelan el corazón de Dios frente al sufrimiento humano. No son palabras lejanas, son promesas vivas para nuestra tierra herida.
San Pablo, en su carta a los Corintios, nos recuerda que Dios es el Padre de la misericordia y el Dios de todo consuelo. No estamos solos en la tribulación. Él no solo consuela, sino que nos capacita para consolar a otros. Así, el dolor no se encierra en sí mismo, sino que puede transformarse en solidaridad activa, en ternura que abraza al que sufre. ¿Cómo podríamos mirar el dolor de tantas madres, de tantos jóvenes desaparecidos, sin sentir que Dios nos está llamando a actuar?
El Salmo 85 nos habla de una esperanza concreta: “La justicia y la paz se besan”. En medio de tanta violencia, esta imagen parece casi imposible. Pero no lo es para quienes creemos. El salmista nos invita a confiar en que la fidelidad brotará de la tierra y que la justicia mirará desde el cielo. Guerrero, nuestra tierra bendita pero lastimada, no está condenada al horror. La justicia puede brotar desde nuestras comunidades si caminamos con fe y verdad.
Finalmente, en el Evangelio de Mateo, Jesús proclama la carta magna del Reino de Dios: las Bienaventuranzas. En ellas, los pobres, los que lloran, los que tienen hambre de justicia, los que trabajan por la paz, son declarados dichosos. No porque sufran, sino porque Dios está de su lado. Él se pone del lado de las víctimas, y no de los violentos. Se pone del lado de quienes no tienen poder, pero sí fe. Y les promete una tierra nueva.
Hoy, al adorar al Santísimo, contemplamos a ese Jesús que no solo predicó estas palabras, sino que las vivió hasta la cruz. Y desde la Eucaristía, Él nos dice:
“Dichosos ustedes cuando trabajen por la paz, cuando acompañen a los que lloran, cuando no se dejen vencer por la violencia.”
Que este encuentro con su Palabra y su Cuerpo nos transforme. Que podamos salir de aquí con una certeza:
La paz es posible. El mal no prevalecerá. Y nosotros, como peregrinos de esperanza, tenemos un lugar en esa historia de redención.
ORACIÓN DE INTERCESIÓN
R. Señor, haznos instrumentos de tu paz.
1. Por las víctimas de la violencia en Guerrero, para que Dios les conceda justicia, consuelo y memoria digna. Oremos al Señor
2. Por las madres y familias que buscan a sus desaparecidos, para que no se cansen y encuentren verdad. Oremos al Señor
3. Por los que siembran miedo y muerte, para que el Señor toque sus corazones y los convierta. Oremos al Señor
4. Por las autoridades civiles y militares, para que trabajen con integridad y respeto a los derechos humanos. Oremos al Señor
5. Por nuestra Iglesia, para que no se canse de acompañar ni de denunciar. Oremos al Señor
6. Por las y los constructores de paz, para que nunca les falte fuerza ni esperanza. Oremos al Señor
7. Por nosotros, para que este Jubileo nos comprometa más allá de la oración. Oremos al Señor
MOMENTO DE SILENCIO
(Música suave. Se puede colocar un cuaderno para escribir nombres o intenciones que se presenten ante el altar).
CANTO A LA ESPERANZA
Sugerencias
“Hazme un instrumento de tu paz”, “Paz en la tormenta”, “Dios está aquí”
SIGNO COMUNITARIO (opcional)
Encendido de velas por las víctimas.
Bendición de una planta, árbol o cruz de madera que será colocada como signo de memoria viva en la comunidad.
ORACIÓN FINAL
Jesús Eucaristía,
Tú que venciste al odio con el amor,
sana las heridas de Guerrero.
Da descanso eterno a los que han muerto,
fortaleza a los que siguen luchando,
y fe firme a quienes te siguen en medio del dolor.
Que este Jubileo nos una como Iglesia viva, solidaria con los crucificados de hoy, y comprometida con la paz que nace de la justicia.
Por intercesión de San David, San Margarito y María Reina de la Paz, guíanos como peregrinos de esperanza.
Amén
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